Transformar la habitación de nuestros hijos cuando dejan de ser niños y se convierten en adolescentes o preadolescentes puede llegar a ser un verdadero quebradero de cabeza. Ya no solo por el dinero que nos vayamos a gastar; sino, principalmente, por el deseo de satisfacer sus gustos. Ya sabemos lo especiales que son a esas edades.
La adolescencia es un periodo de la vida complicado, y la habitación es el espacio personal que tiene la chica o el chico en el hogar. Por tanto, su dormitorio debe ser un lugar en el que se sientan cómodos. En el que proyecten sus inquietudes y su sensibilidad. No en vano, probablemente, será el espacio de la casa donde más tiempo pasen.
Dar con los gustos de un adolescente es complicado. No todo les vale. O haces las cosas como a ellos les gusta o tendrás que aguantar sus reproches o malas caras todos los días. No es un problema personal, es la etapa en la que se encuentran. Si lo recuerdas, tú también pasaste por lo mismo.
Como padre me tuve que enfrentar a esta disyuntiva no hace mucho. Tengo dos hijos. Una niña y un niño. Desde que nacieron durmieron en la misma habitación. Una habitación con literas. Cuando crecieron empezaron a reclamarme su espacio. Ya no podía tener a los dos reunidos en el mismo dormitorio.
Transformé la habitación infantil en la alcoba de la niña. Y la habitación del fondo de la casa, aquella que utilizaba como despacho, la convertí en el dormitorio del chico.
A día de hoy son dos habitaciones bien distintas. Puesto que son dos personas diferentes. El centro de la habitación del chico es el ordenador y la consola; mientras que en la de la chica destacan sus álbumes de dibujo, sus comics manga, sus pósteres, sus libros. Ese mundo restringido de difícil acceso.
Si te encuentras en la misma situación. Si tu hijo o hija tiene entre 10 y 12 años y ese dormitorio infantil ya no le representa y te está pidiendo una remodelación, permíteme que te dé algunos consejos.
Escucha a tus hijos.
Esta es una condición cero. Con independencia del dinero que quieras gastar. Ella o él es el que va a utilizar la habitación. Por tanto, debe ser una habitación a su medida. Siempre, claro, dentro de nuestras posibilidades.
Los padres nos reservamos el derecho a decidir sobre los asuntos de nuestros hijos. Eso es un error. Y más aún cuando pasan por una etapa, como la adolescencia, donde se están formando un criterio propio.
No nos podemos refugiar en la tesis de que ya los conocemos. De que sabemos lo que mejor les conviene. Porque no es así. Puedes pensar que los conoces a la perfección. Después de todo, tú los has criado desde que nacieron. Pero no es así. No sabes lo que pasa por su cabeza.
Planificar una habitación juvenil no es algo que se haga en un momento. En una charla de tarde de domingo. Necesitas hablarlo largo y tendido con el usuario. Tomaros vuestro tiempo. En conversaciones tranquilas, sin aspavientos.
Lleva a tu hija o hijo a visitar tiendas de muebles. Recoge su opinión. A esa edad puede ser que tu hijo no le guste salir con sus padres, es normal. Pero también los adolescentes son bastante interesados. Y en este caso, lo que vamos a hacer es montar su habitación.
Las tiendas de muebles outlet son tu aliado.
Las tiendas de muebles económicos y tiendas outlet son el mejor recurso para montar un dormitorio juvenil sin gastarnos un dineral.
Las tiendas outlet son aquellas que ponen a la venta muebles que han quedado disponibles de temporadas pasadas. Por tanto, se venden a un precio inferior. Por otro lado, las tiendas de muebles baratos venden los muebles a un precio más reducido porque son fabricantes o porque se abastecen de productores locales.
En estas tiendas puedes encontrar opciones bastante interesantes. Como en Muebles Morte, una tienda de muebles económicos de Valencia donde he visto dormitorios juveniles completos por poco más de 600 €. En estas ofertas encuentras la cama, el armario, el escritorio, la mesita de noche. Todo lo que necesitas.
Muchas de estas tiendas incluyen en el precio el traslado y montaje de los muebles. En este sentido, te sale más a cuenta que acudir a un hipermercado y dedicar una mañana entera a montar los muebles.
Reutiliza muebles antiguos.
Que vayas a montar la habitación de tus hijos no significa que te tengas que olvidar de todo lo que tienes en casa. Al contrario. A algunos de esos muebles les podemos dar una nueva utilidad.
Es probable que hasta tus hijos te lo reclamen. Por estúpido que nos parezca, los muebles también pueden tener un valor sentimental. Aquellas repisas donde colocaban los juguetes cuando eran pequeños. Aquel aparador que os trajiste de la casa de la abuela. Esa mesa donde se sentaba a hacer los deberes o a pintar.
Si queremos integrarlo en el dormitorio nuevo y darle una apariencia de mueble por estrenar, siempre le podemos dar una mano de barniz o cambiar completamente el color pintándolo con pintura a la tiza.
Si optas por este recurso, no olvides consensuarlo con tu hija o hijo. Incluso, si te decides a restaurar el mueble, proponle al chico que colabore contigo en la restauración.
Apuesta por los muebles multifunción.
La sección de Hogar de la revista Hola subraya que los muebles multifuncionales, en el caso de los dormitorios juveniles, nos ayudan a optimizar el espacio. No olvidemos que esta habitación va a ser polivalente. Es decir, en ella, nuestro hijo va a realizar diferentes actividades, no solo dormir. Y tiene un espacio limitado para hacerlo. Por lo que aprovechar hasta el último centímetro es una de nuestras prioridades.
Camas nido apilables. Que permiten despegar una cama supletoria en el caso de que algún amigo o amiga se quede a dormir una noche. Muebles zapateros, con un departamento superior donde se puedan guardar camisetas dobladas y que una vez cerrado funcione como una mesa extra; o escritorios empotrados que se puedan recoger cuando no se utilicen, ganado de esta manera un poco de espacio, pueden ser algunas de nuestras mejores soluciones.
La chica o el chico van a utilizar la habitación para descansar, para estudiar, para disfrutar de su tiempo de ocio. Necesitan un equipamiento adecuado para realizar todas estas actividades. Es como si hicieran vida en cuatro metros cuadrados. Por lo que utilizar muebles que cumplan diferentes funciones es útil para que la habitación esté convenientemente equipada.
El protagonismo lo tienen los complementos.
Este es un aspecto que debemos tener en cuenta. Si bien, debemos amueblar el dormitorio con muebles prácticos, resistentes y de calidad, van a ser los complementos los que van a dar personalidad a la estancia. Lo que van a hacer que nuestra hija o hijo se sienta cómodo en la habitación y que, por tanto, lo identifique como un espacio propio.
Debemos vestir el dormitorio de una manera agradable. Teniendo en cuenta los gustos de su habitante. El textil cobra una gran importancia. Aquí tenemos que tener en cuenta el color y diseño de las cortinas, de las alfombras, en el caso de que las coloquemos, y de la ropa de cama. Y procurar que estén en sintonía.
La iluminación artificial es otro aspecto importante. Flexos para poder estudiar, lamparillas de noche para leer en la cama, luces indirectas que creen un espacio acogedor.
No nos olvidemos que de la decoración definitiva se encarga la chica o el chico que va a dormir allí. Con esos detalles van a hacer suyo el dormitorio. Va a ser un espacio vivo. Con una decoración dinámica. Que irán cambiando o enriqueciéndola con el tiempo.
De todos modos, si queremos incorporar detalles para su inauguración, deja que sean ellos quien los elijan.
Una habitación práctica.
Aparte del diseño, el dormitorio juvenil debe ser una habitación práctica. La revista Elle Decoración afirma que un dormitorio juvenil debe cubrir al menos tres ámbitos: el descanso, el estudio-ocio y el almacenamiento. Se deben compenetrar de tal manera que ninguna de estas áreas obstaculice a las otras.
Esto nos obliga a hacer una planificación consciente del espacio. El dormitorio de nuestro hijo debe ser un lugar cómodo de utilizar. Que cubra sus necesidades. Que pueda dormir en él plácidamente. Que tenga el espacio necesario para estudiar y realizar las tareas que le encargan en el instituto. Que pueda llevar allí a sus amigos cuando lo considere. Y desde luego que todo esté recogido y ordenado. Con la capacidad de poder encontrar los pantalones o la camiseta que se quiere poner, con facilidad.
Mantener ordenada la habitación va a ser una batalla constante que vamos a tener que librar con él. Pero, para eso, no está de más que se lo pongamos fácil a priori.
Si después de todo esto, consigues que tu hija o hijo no se queje con el dormitorio que has montado y, al final, no has vaciado la cuenta corriente, el dormitorio ha sido un éxito.

