Cómo hacer la limpieza dental perfecta.

Boca limpia y fresca

A diferencia de generaciones anteriores, tenemos integrada la limpieza bucodental en nuestra rutina diaria. Nos cepillamos los dientes como mínimo dos veces al día. A pesar de ello, no es extraño que tengamos alguna caries de vez en cuando o que se nos enturbien los dientes con el paso del tiempo. ¿Lo estamos haciendo bien? Te hablamos de la limpieza dental perfecta. Todos pensamos que es un tema que dominamos, pero aun así te recomiendo que leas el artículo hasta el final. Puede ser que descubras cosas que desconocías.

Hablar de perfección siempre es un poco pretencioso. En lo que se refiere a nuestra salud, siempre hay cosas que podemos hacer para estar más sanos. En este caso, para tener una dentadura más fuerte y saludable.

Hemos convertido la limpieza dental en un básico de nuestra higiene diaria. Cepillarnos los dientes es para nosotros tan importante como ducharnos cada día. Eso es muy bueno.

Sin embargo, como dicen los odontólogos de H.Q. Tenerife, una clínica canaria caracterizada por su enfoque preventivo, la limpieza dental doméstica no es suficiente. Con el cepillado no podemos eliminar el sarro.

Esto lo sabe mucha gente, que suele aprovechar la visita anual al dentista para someterse a una limpieza profesional. No se suele hacer publicidad de ello, pero los tratamientos de higiene dental son unos de los servicios más demandados en las clínicas dentales.

Te hablamos de pautas de limpieza bucodental. Y cómo este hábito, aplicado adecuadamente, se puede convertir en nuestro mejor aliado para conservar la dentadura sana durante toda la vida.

10 Pautas de higiene dental.

Los laboratorios Cinfa, fabricantes de productos para la limpieza y cuidado de los dientes, publican en su página web un decálogo de las buenas prácticas de higiene dental. Te lo presentamos a continuación.

  1. No abuses de los carbohidratos refinados y del azúcar. Aunque nos cepillemos los dientes dos o tres veces al día, si abusamos de productos azucarados y de bebidas carbonatadas es difícil evitar la aparición de caries.
  2. Evita el picoteo entre comidas. Solemos cepillarnos después de las comidas. Pero si entre comida y comida picoteamos varias veces, estamos exponiendo nuestros dientes a la agresión de las bacterias.
  3. Efectúa un cepillado suave. La forma en la que cepillamos los dientes influye en la salud de nuestra dentadura. No es necesario ser vigoroso en el cepillado. Basta con que lo hagamos bien. Unos dos o tres minutos en cada sesión, y con movimientos circulares hacia delante y hacia atrás.
  4. Renueva el cepillo de dientes cada tres meses. El estado de las cerdas del cepillo influye en la salud dental. Cuando las cerdas empiezan a desgastarse, pasan a arañar el esmalte.
  5. Usa dentífricos de baja abrasividad con flúor. Debemos utilizar pastas de dientes suaves que vengan enriquecidas con flúor, ya que mineralizan el esmalte dental. Algunas pastas de dientes que se llaman blanqueadoras contienen partículas abrasivas que dañan el esmalte, por lo que no son recomendables para uso diario. Si tenemos dudas respecto a que pasta dental utilizar, el farmacéutico nos puede aconsejar,
  6. Usa el hilo dental adecuadamente. En una de las dos o tres veces en las que nos cepillamos los dientes debemos utilizar hilo dental, pero lo debemos hacer de una manera adecuada. Introduciéndolo entre los dientes, con movimientos suaves de vaivén, pero sin tocar las encías.
  7. Protege tus encías. No cepilles los dientes en exceso en la línea de las encías. Si te cepillas después de las comidas, no lo hagas inmediatamente después de terminar de comer. La boca está segregando ácidos y las encías están más sensibles.
  8. No fumes. El tabaco disminuye la producción de saliva, lo que favorece la concentración de bacterias. Además, fumar con frecuencia durante todo el día crea un ambiente tóxico en la boca.
  9. Acude a la clínica dental regularmente. Visitar a tu dentista de cabecera una o dos veces al año, para hacerte el reconocimiento rutinario, permite supervisar que tu cuidado dental va por buen camino.
  10. Involucra a tus hijos en la limpieza dental. Educa a tus hijos a partir de los 5 años en cepillarse los dientes a diario. No olvides que tú debes predicar con el ejemplo.

Los 10 errores que cometemos en la limpieza dental.

Una limpieza dental mal hecha puede resultar contraproducente. El doctor Cesar García, del Centro de Endodoncias y Emergencias Dentales señala en la revista Estilo los 10 errores más comunes que cometemos al limpiarnos los dientes. Son estos:

  1. No seguir una dieta equilibrada. La alimentación va unida a nuestra salud dental. Tanto es así, que si no tenemos una dieta equilibrada, en la que consumimos la cantidad adecuada de frutas y verduras, y reducimos el consumo de azúcares y carbohidratos, nuestro sistema inmunológico se puede ver afectado y eso va a influir en la salud de nuestra boca.
  2. Quedarnos solo en el cepillado. Cepillarnos los dientes es solo el 50% del trabajo. Esta acción debemos completarla con el uso de hilo dental y de los enjuagues bucales.
  3. No cepillarse entre comidas. Si tendemos a picotear entre comida y comida, no es correcto limitarnos a las dos o tres sesiones de limpieza diaria. Debemos plantearnos hacernos un cepillado entre medias. Si salimos de tardeo con las amigas o a tomar tapas, no es mala idea llevar un cepillo y pasta dentífrica en el bolso y hacernos un cepillado discreto a mitad de tarde.
  4. Pasar días sin cepillarnos los dientes. En determinadas circunstancias, por ejemplo, si estamos de viaje, tendemos a relajarnos en nuestra rutina de limpieza dental diaria. No nos cepillamos los dientes cuando toca o pasamos todo el día sin hacerlo. Pensamos que no pasa nada, pero no es así, este descuido puede tirar por tierra todo el trabajo que llevábamos hecho.
  5. No cepillarse los dientes durante el tiempo adecuado. Muchas veces, tal vez por las prisas, o por vicios adquiridos, nos cepillamos los dientes, visto y no visto. Como si nos laváramos la cara. El cepillado debe durar como mínimo 3 minutos. Si no, es como si no hubiéramos hecho nada.
  6. No cambiar el cepillo de dientes cuando toca. Lo hemos visto en el apartado anterior. Debemos cambiar el cepillo de diente cada dos o tres meses o cuando veamos que las cerdas se doblan con facilidad.
  7. No elegir una pasta de dientes adecuada. Utilizar una pasta de dientes demasiado abrasiva puede desgastarnos el esmalte dental. Por otro lado, hay ciertas dolencias como los dientes sensibles o las encías sangrantes, en las que existen pastas de dientes específicas, que si bien no resuelven el problema por completo, si evita que evolucione.
  8. Evita el consumo de ácidos. Productos ácidos como el limón o incluso el café o el té pueden dañar el esmalte dental.
  9. Evita la “abraxión”. Este es un término médico que hace referencia a una manera agresiva de lavarse los dientes que puede producir daños en el borde de la boca o en los tejidos blandos del interior de la misma.
  10. No hagas barbaridades con los dientes. Utilizar los dientes para abrir botellines de cerveza, para pelar nueces o para triturar hielo son acciones irresponsables que pueden astillar o producir fisuras en el esmalte dental.

Tratamientos de higiene dental.

Todos los odontólogos coinciden en señalar que es recomendable aplicarse una limpieza dental profesional cada 6 meses o, como mínimo, una vez al año. Los que nos hemos sometido alguna vez a una hemos notado la diferencia con el cepillado que hacemos en casa. No hay color. Notamos la boca mucho más limpia y fresca.

Debemos partir de que todos los tratamientos clínicos de higiene dental no son iguales. Cada uno se adapta a una situación concreta. Los tres más utilizados son la profilaxis, la tratectomía y el alisado reticular. Te contamos en qué consisten.

  • Profilaxis. Esta es una limpieza preventiva. Suele incluir la eliminación de la placa bacteriana, un pulido superficial de los dientes y, con frecuencia, un suplemento de flúor para fortalecer el esmalte dental. Es menos agresivo que los otros tratamientos de limpieza y se les suele aplicar a aquellas personas que suelen tener una buena salud dental. Digamos que es el colofón que remata todo el trabajo de higiene dental que efectuamos a diario.
  • La Tratectomía. Es un tratamiento más profundo. Es el nombre médico que se le da a la limpieza profesional dental. De hecho, es el tratamiento de higiene dental más utilizado. Consiste en la eliminación del sarro, acumulado en la línea de las encías y entre los dientes, empleando herramientas ultrasónicas y manuales.
  • Alisado reticular. También conocido como curetaje, es un tratamiento más profundo e invasivo que los anteriores. Con él no solo se elimina el sarro, sino también las bolsas de placa bacteriana que se hayan podido formar bajo las encías. Mientras la tratectomía se queda en la parte visible del diente, el alisado reticular avanza hacia la raíz.

Complementando nuestra rutina de higiene dental doméstica, con estos tratamientos, nos aproximaríamos a lo que sería una higiene dental perfecta.

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