Hay pocos lugares que tengan más magia que los bares y restaurantes de nuestro país y más concretamente de Madrid. Estamos en una zona del mundo en la que el ocio muchas veces se relaciona directamente con todo lo que tiene que ver con la restauración. Desde luego, no cabe la menor duda de que salir a tomar algo es una de las maneras en las que podemos encontrar desconexión, en las que podemos apostar por algo de tranquilidad y en la que podemos seguir estableciendo esa conexión tan importante con nuestros familiares, nuestros amigos y amigas o nuestros colegas de trabajo. Y eso es muy importante para cualquiera.
La página web de Puromarketing estableció en una noticia cuáles son las 10 razones por las cuales los españoles (y también los madrileños, que esto también es extrapolable a nosotros) deciden ir a los bares. Esto es lo que se apunta:
- Cambio de ambiente. Hace referencia a esa desconexión de la que ya hemos hablado.
- Tradición. Somos poco cambiantes porque solemos ir siempre al mismo bar y a las mismas horas.
- Mejores productos. La gastronomía española es una de las mejores del mundo y los bares presumen de ella para que sus clientes apuesten por ellos.
- Oferta de experiencias. En un bar se puede perfectamente ir a ver un partido de fútbol, que es algo que mucha gente no tiene en casa a causa del elevado precio que esto tiene.
- Conocimiento del personal. Muchas veces vamos a un bar porque conocemos al camarero o al dueño del negocio.
- Socializar. Una de las cuestiones más interesantes. En el bar sabemos que hay alguien con quien vamos a poder hablar casi de cualquier cosa.
- Necesidad de consumir. Si estamos lejos de casa y necesitamos tomar algo, un bar va a ser siempre la mejor de las alternativas.
- Comodidad. Que cocinen para nosotros y nos pongan una bebida es algo que siempre nos encanta.
- Descanso. Otra de las cosas a tener en cuenta sobre todo si tenemos una carga de esfuerzos acumulada.
- Reuniones. En muchas ocasiones, nos solemos reunir en espacios como estos para debatir algún asunto tanto personal como relativo a alguna organización de la que formemos parte.
Como veis, hay razones más que de sobra para ir al bar y poder encontrar la manera de desconectar de la rutina diaria que tengamos en casa o en el trabajo. Siempre hay que tener en cuenta que nuestra cabeza nos pide estímulos, nos pide ir saliendo de esa rutina y hacer cosas diferentes para poder disfrutar de la vida y de todo el tiempo libre que podamos acumular. Eso es salud mental y por tanto tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano por cumplir con ella y darnos el placer de ir a un sitio de confianza con gente de confianza y poder disfrutar de unos productos de primera calidad.
En Madrid, todo lo que tenga que ver con el bar es una auténtica religión. Somos una de las zonas de España en la que mejor desarrollado está este tema y de las que mejor marketing hostelero tiene. Y es que en Madrid se pueden encontrar bares y restaurantes de todo tipo, desde los de toda la vida hasta las franquicias modernas que van surgiendo en otros países y que se van extendiendo por todo el mundo. Dicen que en Madrid se tira muy bien la caña de cerveza y la verdad es que ese es motivo más que suficiente para que disfrutemos en este entorno de nuestra gente, de esas personas a las que siempre queremos tener cerca.
Según una noticia que se publicó en el diario El Mundo en 2016, Madrid tenía 15.000 bares y restaurantes, uno por cada 211 habitantes. Estamos hablando de cifras que muestran que la zona vive mucho de este tipo de negocios y que los habitantes de la misma valoran mucho su tiempo de ocio. Además, la mayoría de estos establecimientos se sitúan en los distritos del centro: Centro, Chamberí y Salamanca. Queda claro que Madrid es una ciudad que tiene mucha marcha y que la capital de España es una referencia absoluta en todo lo que tiene que ver con la hostelería.
La competencia entre bares, cada día más grande
Que haya tanta competencia en un sector como del que estamos hablando es algo que obliga a todos los negocios a espabilar y a ofrecer los mejores servicios y los mejores productos. Los bares son negocios que suelen tener mucha vida, que nos suelen encantar pero de los que también nos podemos desenamorar si no contamos con exactamente lo que queremos. Por tanto, debemos tener más en cuenta que nunca todos los detalles que tengan relación con nuestro bar, tanto desde el punto de vista estético como desde el plano más bien de marketing. En los párrafos que siguen, vamos a ver qué cosas pueden ayudar a diferenciar a un bar de otro.
Lógicamente, hay muchas maneras de las que nos podemos diferenciar en relación a otros bares y restaurantes. El producto, el precio, la atención al cliente y la decoración del local pueden ser factores que marquen la diferencia en este sentido. De hecho, estas son las cosas que más destacan entre las personas que suelen constituir la clientela de negocios como de los que estamos hablando. Pero no hay que olvidarse de los detalles. Y aquí es donde os vamos a dar un dato que es de lo más interesante: los baños hablan a las claras de la seriedad con la que se trabaja en un bar o restaurante. Y por eso se cuidan cada vez más. Esta es la sensación que nos han transmitido desde Outlets Bath, especialistas en la venta de todo tipo de mobiliario para baños y para que este tipo de espacios resulten más modernos y llamativos.
Cuando una persona entra en el baño de un bar y ve que está perfectamente cuidado, que su mobiliario es de lo más moderno y que está limpio, la imagen de ese bar o restaurante sube como la espuma. Y así es cuando entran ganas de volver a ese mismo local. Ni que decir tiene que estamos hablando de una de las cuestiones que pueden marcar la diferencia porque la higiene es un aspecto elemental a la hora de conseguir los resultados que esperamos conseguir. Recordad que estamos en un sitio en el que se trabaja en alimentación. ¿Qué podríamos pensar si en ese mismo sitio, donde la higiene debe ser fundamental, no cuidan de la limpieza del baño?
Seguro que alguna vez os ha pasado que habéis ido a un restaurante y, aunque os haya gustado el menú o la atención de los camareros, os ha causado más impresión (en este caso, para mal) un cuarto de baño que estuviera descuidado, sucio y que fuera completamente antihigiénico. Desde luego, no hay una peor imagen que la que se desprende de eso. Un negocio jamás se puede recuperar de una imagen como esa porque el cliente que la vive en primera persona no va a volver. Y lo que es peor todavía: seguro que va a dar la voz de alarma entre todas aquellas personas a las que conoce.
Estamos en un momento en el que los detalles marcan la diferencia y los baños muchas veces han sido ese talón de Aquiles de muchos bares y restaurantes que no eran de mala calidad pero que, por haberse olvidado de cuidar de un espacio como este, se han encontrado con una rebaja de la confianza por parte de la clientela. Y no me diréis que no es una pena que, con todo el trabajo que cuesta desarrollar un menú de calidad y con todas las horas que hay que echar detrás y delante de una barra para que un bar funcione, no obtengamos los resultados que queramos por culpa de algo tan simple como cuidar del cuarto de baño.
Por suerte, prácticamente todos los hosteleros se han dado cuenta de la importancia que tiene el asunto del que estamos hablando. Y es que todos han acudido alguna vez a un bar o restaurante en el que no se han sentido cómodos en el momento de entrar al cuarto de baño. La sensación que una persona experimenta cuando se encuentra en una situación así no es positiva y hace que la confianza nuestra en ese negocio se reduzca de una manera no pequeña, sino más bien considerable.
Ni que decir tiene que no nos podemos olvidar de la higiene del resto del negocio. Tan importante como cuidar del cuarto de baño es cuidar de la cocina, que es de donde van a salir todos los alimentos que vamos a proporcionar a los clientes que decidan visitarnos. Ahí tampoco podemos fallar porque hacerlo equivaldría a tirar por tierra todo nuestro trabajo previo. Y si un bar existe es para lo que comentábamos al principio: para garantizar que la gente disfrute el máximo de su tiempo de ocio, que para eso invertimos demasiado tiempo y esfuerzos trabajando o estudiando.

